Comunidades del SINED

El SINED plantea el conformar comunidades en línea, a través de sus NODOS, para abordar temáticas que permitan lograr un mejor nivel educativo del país. Para esto, es necesario ubicar el contexto social, económico, educativo y cultural en el que operan las comunidades en línea, e identificar las herramientas con las que trabajan y que son indispensables para su éxito (lenguaje, documentos, imágenes, símbolos, roles asumidos, criterios, procedimientos codificados, regulaciones y reglas, relaciones implícitas, claves sutiles, reglas no dichas, intuiciones reconocibles, percepciones específicas, sensibilidades afinadas, supuestos subyacentes, y puntos de vista compartidos).

El SINED identificará los fenómenos y procesos que se dan en las comunidades apoyadas en las TIC, a través de la observación y el seguimiento de su activad, para establecer guías de buenas prácticas, promotoras de formas innovadoras de organización y de generación del conocimiento y de sus significados. Todo esto, lo realizará utilizando Internet, pues es un laboratorio natural para observar y estudiar las experiencias de comunicación, y la interacción entre los participantes, así como para sistematizar y analizar la información generada, y caracterizar a las comunidades y predecir su posible funcionamiento.

Las comunidades en línea para el desarrollo profesional requieren de organizaciones que participen y ofrezcan distintas actividades de alta calidad en relación con sus propias misiones; actividades extendidas a toda la comunidad a través de las cuales sus integrantes aprendan lo básico sobre la comunidad y su cultura, para que contribuyan y se apropien de ella; un ambiente compartido que facilite el flujo natural de comunicación (desde la videoconferencia en tiempo real hasta grupos de discusión), y la creación y manipulación de artefactos que apoyen el discurso.

¿Qué es?

La comunidad en línea como concepto emergió con el nacimiento de las redes telemáticas y en particular con Internet. Una comunidad en línea es un grupo de personas ligadas informalmente y que en conjunto buscan soluciones a problemas. En un sentido estricto, todas las comunidades en línea lo son en la medida en la que comparten información aprendiendo (el valor para sus integrantes).

Si hablamos de una comunidad en línea, ya sea que derive de una presencial o que sea exclusivamente virtual, es necesaria la participación de un número de integrantes suficiente para que dicha actividad sea efectiva. La valoración de la actividad de los canales de comunicación de una comunidad, para comprender la realidad de ese colectivo, dependerá también del tipo de aspectos que trate. Por ejemplo, para una comunidad en línea de naturaleza educativa, es lógico tener una expectativa de actividad continua cada día para que el objetivo de la misma se lleve a cabo.

Un aspecto esencial al definir qué es una comunidad en línea, es la necesidad de superar la noción de que virtualidad o en línea es no-realidad. La idea de realidad virtual es estricta en su magnitud “real” porque las interacciones que se dan en una esfera virtual, tienen repercusiones para los sujetos que interactúan entre sí. El problema se establece cuando se confunden escenarios en línea con realidad virtual, y se deja de lado que son las personas quienes hacen que un entorno virtual se convierta en algo real, al utilizarlo como una herramienta para desarrollar sus objetivos.

Características

Una comunidad en línea tiene su propia dinámica, más allá de la presencialidad, y supone ventajas surgidas de su funcionamiento autónomo. Cada comunidad posee dinámicas específicas de su condición virtual, flexible y dispersa en el espacio. En numerosas ocasiones se confunde el espacio con el contenido y se identifica la comunidad en línea con el entorno que la contiene; este equívoco juego de visiones resulta más problemático si la presencia y actividad de los integrantes es irregular, en las diversas herramientas por las que discurre su comunicación, colaboración, trabajo, etc.

Las comunidades en línea tienen características de las comunidades presenciales, las cuales marcan sus rasgos básicos: es un grupo o conjunto de personas que comparten ciertos elementos (idioma, costumbres, valores, tareas, visión del mundo, edad, ubicación geográfica, estatus social, roles, etc.). Por lo general, una comunidad cuenta con una identidad común, en base a la existencia de diferencias con otros grupos o comunidades (generalmente signos o acciones), que es elaborada, compartida y socializada entre sus integrantes.

Los objetivos y fines de la comunidad en línea se han de identificar para entender su funcionamiento, y estarán vinculados a la ideología apropiada, efectiva y reconocible, para que un grupo de personas los logre. No es necesario que se explicite la formalización de la ideología de un grupo, en algunos casos es posible encontrar intentos de definición de los motivos de creación del espacio que sustenta a la comunidad. En todo caso, explicitada o no, es necesario identificar con claridad, en los procesos comunicativos de la misma, los elementos que definan las líneas de acción del grupo.

Las comunidades en línea definen objetivos orientados a la obtención de determinados productos. El tipo de producto guarda relación con naturaleza de la comunidad, y puede ser: información estratégica, software, relaciones personales, "diversión”, y en muchos casos, trabajo. Cuanto más clara es este tipo de producción, más efectiva suele ser la organización de la comunidad para lograrla. La forma de producir e intercambiar dicha información es la clave alrededor de la cual se organiza el funcionamiento del grupo. Así mismo, el acceso a este tipo de resultados está condicionado por las dinámicas de poder de la comunidad. Se abrirán los canales a dicha información, en la medida en la que hacerla pública contribuya al prestigio y difusión de la identidad del grupo.

En todas las comunidades presenciales se establecen relaciones de poder, y lo mismo en las comunidades en línea que se organizan para desarrollar sus actividades. El iniciador de la comunidad desempeña las actividades de líder o coordinador, y requiere competencias importantes en el tema de ésta, así como un importante nivel de conocimientos técnicos para diseñar y mantener el entorno técnico; además de ser buen comunicador y conocer la estructura social del grupo.

Las comunidades en línea comparten una meta o interés que da la razón para ser parte de la comunidad; intensa interacción y fuertes lazos emocionales; actividades comunes entre los miembros de la comunidad; acceso a recursos compartidos; apoyo entre los miembros de la comunidad, y convenciones sociales, lenguaje o protocolos.

La circunstancia especial en este tipo de colectivos en línea es la relativa facilidad de observar la actividad, tanto en volumen como en calidad e intensidad. Puede observarse externamente a través del tráfico de mensajes y generación de contenidos, e internamente, por medio de los informes técnicos de accesos y usos de las distintas herramientas tecnológicas. A pesar de esto, es necesario ahondar en la naturaleza de los datos, ya que un movimiento intenso no supone que sea organizado.

Herramientas tecnológicas

La evolución tecnológica aporta mayores posibilidades de desarrollo a las comunidades en línea, pues las dota de herramientas para la comunicación y la gestión de la información (manejo de documentos, organización de los usuarios, etc.). Todo esto, en entornos sumamente intuitivos, y en muchas ocasiones gratuitos. A su vez, este tipo de herramientas ofrece posibilidades de combinación que aportan una gran flexibilidad, y que permiten encontrar soluciones para cualquier tipo de necesidad. En numerosas ocasiones el incluir las últimas herramientas tecnológicas tiene más sentido para constatar que el grupo no queda obsoleto, que las ventajas que en sí suponen dichos avances para el funcionamiento habitual.

Las comunidades en línea tienen una dirección virtual en la red, un nombre, una URL, direcciones claras a las cuales dirigirse y una forma fácil de encontrar su actividad telemática. Como toda organización, las comunidades virtuales tienden al crecimiento y el proselitismo por lo que la tendencia será la de extender sus vías de conocimiento y acceso. Son frecuentes las comunidades que diseñan páginas en las que se presentan sus integrantes e incluyen sus fotografías, y en las que se programan encuentros en lugares equidistantes. También resulta habitual la existencia de alguna lista de correo electrónico vinculada a la comunidad, pero la progresiva implantación de portales interactivos está restando uso a este tipo de herramientas.

Problemáticas

La naturaleza de las diferentes comunidades es determinante para el tiempo que la comunidad en línea necesitas para que se forme. Un problema importante en la permanencia de las comunidades virtuales es la gran volatilidad de sus integrantes. Las deserciones son habituales y en muchos casos masivas. En muchos casos, es la persistencia del grupo originario la que permite que se vayan incorporando más personas que engrosen el núcleo mínimo que genere la actividad necesaria para la supervivencia de la comunidad.

La consolidación de los grupos en línea es especialmente complicada, debido a los débiles vínculos personales que se establecen inicialmente entre personas que habitualmente no tienen una relación presencial.

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